miércoles, 10 de febrero de 2010

Sigueu més forts i mireu això.

LAS GRANDES VIRTUDES DEL DEPORTISTA CORREDOR

Mucha tinta empleamos aconsejando a los runners cómo mejorar. Cómo hacer las series, cuantas y a que ritmos, cómo y que comer para rendir bien, informamos del mejor material adaptándolo a cada una de nuestras características y necesidades. Nos atrevemos a dar planes de entrenamiento para terminar con éxito cualquier tipo de prueba, sea en barro, pista, ruta o montaña.
Incidimos en la necesidad de hacer el calentamiento, vuelta a la calma, masajes y hasta pruebas de esfuerzo, pero...
¿De que sirve todo esto si no desarrollamos las grandes virtudes que poseemos todos y cada uno de los corredores? ¿Acaso sirve de mucho saber que haciendo series de mil a un ritmo determinado podremos mejorar sustancialmente, sino poseemos la virtud de “esforzarnos” para hacer desde la primera hasta la ultima serie?.
¿O que a pesar de que tenemos el mejor par de zapatillas del mercado no somos capaces de tener la virtud de la “fuerza de voluntad” para calzarlas incluso en días de viento, calor o lluvia?.
Pues en este numero os vamos a hablar de estas IMPRESCINDIBLES VIRTUDES que todos poseemos y que, desarrollándolas, nos convertirán en auténticos runners, en excelentes deportistas.
Para comenzar nos gustaría diferenciar las palabras “campeón” y “excelente deportista”.
“Campeón” es aquel o aquella que consigue alcanzar un objetivo antes que otro/s, otra/s. Campeón es durante un día, un mes, una o incluso varias temporadas pero, desgraciadamente, no siempre. Algún día, otro/a atleta más joven, listo, o afortunado es capaz de derrotar al que lo ganaba todo. Se acabó el campeón. Cumplió su etapa.
“Excelente Deportista”, es aquel que realiza una actividad física con constancia, esfuerzo, disciplina, fuerza de voluntad, pasión, compañerismo, respeto, inteligencia y paciencia.
“Excelente Deportista” se puede ser...¡¡Toda la vida!!.
Con estas definiciones comprobamos que para ser “campeón” se deben dar ciertas circunstancias favorables durante un periodo de tiempo limitado, mientras que “Excelentes deportistas” lo podremos ser siempre. No pretendemos desprestigiar al campeón, todo lo contrario, si un corredor es al mismo tiempo excelente deportista y campeón. ¡¡Enhorabuena y ojala lo sea muchos años!!.
Pero si estamos en contra de los que priman el ser campeón por encima de cualquier cosa y consiguen la victoria haciendo trampas o no respetan a los rivales. Estos nunca serán dignos de ninguna portada o al menos de la nuestra.
Pues bien, vamos a lo que nos interesa, que es hablar de esas virtudes que nos van a convertir en “deportistas ejemplares” dignos de cualquier elogio.

Fuerza de voluntada:Virtud gracias a la cual nos permite levantarnos de la cama para ir a entrenar de buena mañana. O apagar la TV. cuando sintonizamos nuestro canal favorito para ponernos nuestras mágicas zapatillas “KomeKilometros” cuando en el sofá estamos de maravilla. O cuando no hay frío, calor, lluvia o viento que nos frene y salimos a la calle a trotar. O vencida la noche, nos “inventamos” una excusa para no perder ese entrenamiento que, finalmente se convierte en el más disfrutado.
Creemos firmemente que ésta gran virtud convierte a los aficionados a correr, en auténticos runners, pues con ella somos capaces de renunciar a ciertas cosas en beneficio de nuestra afición y forma física.

Constancia: Madre de todas las virtudes ya que al aplicarlas día a día nos hace mejorar constantemente. También permite que los más veteranos apenas pierdan la forma alcanzada unos años atrás.
Es difícil entender pues, que con la constancia, el atleta perdura siempre.

Esfuerzo: Gracias al cual conseguimos excelentes entrenamientos y con estas muy buenas competiciones.
Cumplir al 100% lo planificado para cada día, nos da mucha seguridad. Nos sentimos capaces de cualquier reto al haber realizado todos los deberes.
Esforzarse es hacer todos los minutos o Kms del rodaje previsto. O que a pesar de las series, olvidemos el crono y las hacemos tipo fartlek, es decir por sensaciones. Respetando el nº de series y la recuperación entre ellas pero sin saber a que tiempo nos sale cada una. Este entrenamiento, aunque parezca lo contrario es tremendamente positivo, porque nos hace esforzar físicamente al mismo tiempo que nos refuerza mentalmente para superar cualquier tipo de adversidad. Cuando nos esforzamos, estimulamos al organismo a emitir una respuesta. Si este esfuerzo es adecuado, la respuesta es una mejora sustancial del rendimiento. Y así siempre...

Disciplina: Virtud ligada tremendamente al deporte. Ebimos al deportista como una persona disciplinada, que se cuida, que sabe que y cuando comer, cuando entrenar fuerte y cuando suave. Sigue unos cuidados higiénicos modélicos: Ducha, cepillado de boca, cambio de ropa sudada por seca, etc, etc. Elige la equipación adecuada para cada situación, respeta a los contrincantes. Cumple cada entrenamiento. Acata las decisiones de los jueces y las normativas de las competiciones. ¡¡Jo, un “fenómeno social” digno de ser puesto en el mismo “altar del deporte”!!.
En pocas palabras el corredor disciplinado es el ejemplo a seguir.

Compañerismo: Que grande este deporte al hacer que, dos o más amigos, lo sean antes de una carrera, se conviertan en “rivales” (deportivos) durante la misma y, al finalizar, sean más amigos que antes. Se cuentan sus hazañas y los logros conseguidos, pero también los sufrimientos y derrotas. Se animan o compadecen, y esto, sensibiliza y fortalece más esa mistad.
¿Cuántas veces hemos dado, o nos han ofrecido, el agua de un avituallamiento cuando corramos en grupo?. De atleta a atleta. De rival a rival. ¡¡ Esto es compañerismo!!.
O cuando dos atletas conocidos entre sí, o no, tras una larga “cabalgata” corriendo juntos, esforzándose al mismo unísono llegan a meta cogidos de la mano como queriendo decir “gracias amigo”, tu esfuerzo vale tanto como el mío, somos iguales, no importa quien es mejor. Y tantos y tantos ejemplos que dignifican a este gran deporte... Sigamos pues dignificándolo, repitiendo o inventando ejemplos como estos.

Pasión: Si, porque gracias a esta virtud los obstáculos desaparecen. Competir y salir a entrenar cada día es una gran satisfacción. La pasión nos permite correr apreciando la naturaleza. El esfuerzo de cada zancada nos hace sentir libres, disfrutar del sol, la lluvia, el viento, las cuestas mejor hacia abajo que hacia arriba, claro los ritmos altos, el seguir a uno o varios compañeros, la victoria, el logro conseguido, el ayudar y animar a alguien, la propia soledad y el mismo esfuerzo. Sintonizamos con nosotros mismos y vivimos armonía y plenitud. Con pasión conseguimos cualquier objetivo, o al menos, se hace más fácil intentarlo.

Respeto: Virtud que hace que todos podamos practicar este deporte con garantías. Cuando entrenemos, en la pista, no invadiendo cualquier calle. O cuando competimos, no agarrando o empujando al primero que se nos cruce. No armando líos, o llevándonos más del avituallamiento correspondiente. Respetando las normativas de los reglamentos y a los demás nos respetamos a nosotros mismos y por tanto ganamos todos.

Inteligencia: Solo con el hecho de recordar y llevar a la practica todas las virtudes anteriores demostramos que somos inteligentes. Denotamos una buena memoria y que la mejora de nuestro rendimiento no es debido al azar.
El atleta inteligente se documenta periódicamente a través de libres, revistas, informática y otros medios para estar al día. Busca los mejores recursos posibles para mejorar: instalaciones, material, entrenador, competiciones acordes a las posibilidades, alimentación, higiene, etc. Estudia y analiza las mejores tácticas de carrera, cuando buscar los “picos de forma” y como son los trazados de los circuitos para dosificar bien los esfuerzos y para saber que equipamiento hay que llevar.
Los corredores muy inteligentes son los que mejor provecho sacan de sus posibilidades y los que llegan a alcanzar su máximo rendimiento deportivo personal.

Paciencia: Virtud fundamentalmente para lograr el máximo rendimiento personal.
Con la debida paciencia, normalmente años, todos podemos alcanzar objetivos impensables el primer día que comenzamos a correr.
Muchas veces, vemos al cabo de mucho tiempo, atletas que en sus inicios eran algo así como “tortugas” incapaces de avanzar cuesta abajo y que, con los años, se han convertido en auténticos “galgos” a los que no podemos dar alcance.
Y es que con: Constancia, esfuerzo, disciplina, fuerza de voluntad, pasión, compañerismo, respeto y la propia paciencia, un simple aficionado a correr, se convierte en un EXCELENTE DEPORTISTA.